Vizcaya Weekly

Reacción inmediata

Nuevamente vimos un mercado incomodo, donde a veces basta un solo tema para moverlo todo, pero también una sola señal para cambiar por completo el ánimo, y eso fue lo que ocurrió.

Alan Levi
24.3.2026

Durante gran parte de la semana, los inversionistas se movieron dominados por el temor a que la guerra en medio oriente siguiera escalando y terminara golpeando con más fuerza a la energía, la inflación y el crecimiento global. Pero este lunes, cuando el ambiente parecía seguir deteriorándose, apareció una señal de posible tregua que abrió una pequeña ventana de alivio. No es una solución definitiva, pero sí un recordatorio de que, incluso en escenarios tensos, el mercado sigue buscando razones para estabilizarse.

Como vemos, nuevamente el conflicto en medio oriente fue el principal factor de presión para los mercados. La preocupación se concentra especialmente en la infraestructura energética de la región y en el riesgo de que el petróleo siga subiendo si se prolongan los ataques o si se mantienen los problemas en rutas clave para el comercio global de energía. Ese fue el gran motor detrás del nerviosismo de los inversionistas: un petróleo más alto no solo encarece los costos, sino que también complica la lucha contra la inflación y reduce el margen de acción de los bancos centrales.

El impacto no se vio solo en las materias primas. Las bolsas cerraron la semana pasada con retrocesos y las tasas de interés de largo plazo siguieron subiendo, reflejando un mercado que comenzó a asumir que los recortes de tasas podrían tardar más en llegar. El rendimiento del bono del Tesoro de Estados Unidos a 10 años volvió a moverse hacia niveles altos, mientras en Europa también aumentó la presión sobre las tasas soberanas. En términos simples, el mercado empezó a descontar que este no es un shock cualquiera y si el problema es la energía, la inflación puede volver a tomar protagonismo justo cuando muchos esperaban un escenario más benigno para la política monetaria.

Ese punto fue especialmente importante en la semana, porque dejó una sensación poco cómoda para los activos de riesgo. Normalmente, cuando la economía enfrenta un golpe externo, los inversionistas esperan que los bancos centrales ayuden con una política más flexible. Pero esta vez el escenario es más complejo. La Reserva Federal, el Banco Central Europeo y otros bancos centrales mantuvieron sus tasas sin cambios, pero con mensajes que sonaron más cautelosos que tranquilizadores. Si el petróleo sigue tensionando los precios, no será fácil salir rápidamente a apoyar el crecimiento. Y eso, naturalmente, enfría el entusiasmo de los mercados.

Con ese telón de fondo, el inicio de esta semana también partió débil. En la mañana del lunes, el mercado mostraba caídas relevantes y todo apuntaba a otra mala jornada. Sin embargo, durante el día el tono cambió. Donald Trump anunció una pausa de cinco días en eventuales ataques a infraestructura energética iraní, argumentando que se estaban desarrollando conversaciones productivas y que existía una posibilidad de acuerdo.

Ese cambio entrega una señal relevante. El mercado sigue muy sensible a cualquier titular, lo que confirma que la volatilidad probablemente continuará alta. Pero al mismo tiempo, la reacción demuestra que los inversionistas no están instalados en un escenario sin salida. Al contrario, basta con que aparezca una posibilidad de descompresión para que vuelvan las compras, bajen las primas de riesgo y se recupere algo de confianza. En momentos como este, esa capacidad de reacción también es una buena noticia.

Hacia adelante, esta semana no viene cargada de grandes resultados corporativos ni de demasiados datos capaces de cambiar por sí solos la historia. Por eso, el foco seguirá estando puesto en tres frentes: primero, en cualquier novedad sobre Irán y la posibilidad de que esta pausa se convierta en una señal más concreta de desescalada; segundo, en el comportamiento del petróleo, que seguirá siendo la variable más observada; y tercero, en algunos indicadores adelantados de actividad, como los PMI de EE. UU., que ayudarán a ver si este shock está afectando con más fuerza a la economía real.

En definitiva, seguimos en una etapa de mucha sensibilidad, pero no necesariamente de deterioro. En semanas como esta, además de lo importante que es saber reconocer los riesgos es no perder de vista que el panorama puede mejorar más rápido de lo que parece. El próximo lunes volveremos a revisar si esta tregua fue apenas una pausa o el comienzo de un escenario algo más tranquilo, y si el mercado logra, por fin, empezar a mirar más allá del ruido inmediato.

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